– No importa cuántas veces gane ni a quién derrote, Rafael Nadal siempre se mostrará modesto ante los triunfos, y así lo demostró una vez más tras conquistar Montecarlo por undécima ocasión e imponer el récord de 31 títulos Masters 1000 el pasado domingo.

Desde que salió a la cancha, Nadal se mostró superior a Kei Nishikori. Una hora y media después, el Manacor levantó los brazos para celebrar la victoria (6-3, 6-2) y escribió un nuevo capítulo en su gloriosa carrera para convertirse en el primer tenista que gana 11 veces el mismo torneo en la Era Abierta.

“Es increíble”, dijo Nadal, haciendo una pausa para asimilar su reciente logro. “Es algo difícil de imaginar”.

El triunfo en “El Principado” le permitió a Nadal romper el empate de 30 títulos que sostenía con Novak Djokovic como máximos ganadores de la principal categoría de ATP World Tour. Cabe señalar que mientras Nadal ha agregado los títulos de Montecarlo (2017 y 2018) y Madrid (2017) en el último año, Djokovic no ha ganado un título Masters 1000 desde el Abierto de Canadá en 2016.

Nishikori, en el puesto 36 en el mundo y quien perseguía su primer título de Masters, ganó el primer “break” del partido, pero Nadal pronto se recuperó y a partir de ahí ejecutó un tenis impecable para encaminar la victoria a su favor.

Aunque Nishikori produjo un juego brillante, no fue suficiente para intimidar a un Nadal que se lanzó al ataque con confianza y determinación. El japonés tuvo una breve esperanza, quebrando a Nadal con un excelente passing shot en toda su extensión para tomar ventaja de 2-1 en el inicio del primer set, pero poco pudo hacer para evitar la embestida del número uno mundial en os siguientes cuatro juegos.

“Sabía que iba a ser difícil enfrentar a Rafa [Nadal] a pesar de que estaba en un break arriba”, dijo Nishikori, quien aquejó fatiga. “Mis piernas estaban muy pesadas hoy, jugando tres sets por tres días seguidos (antes de la final). No fue fácil físicamente”.

El segundo set fue un paseo para el de Manacor, y en su primer punto partido, concretó el triunfo con un preciso revés.

A diferencia de 2016 y 2017, donde fue abrumado por la emoción, la celebración de Nadal fue breve y discreta. Levantó los brazos al aire, después trotó hacia la red para ofrecerle un abrazo comprensivo a Nishikori, rival al que ha enfrentado en 12 ocasiones y derrotado en 10.

Nishikori salvó un set point con una volea angulada en la red. Pero Nadal, en estado implacable y demoledor, selló su próxima oportunidad con un ganador de derecha.

“No es fácil describir el momento. Volver de una lesión y comenzar la temporada de tierra batida ganando un título como Montecarlo es algo muy especial”, dijo Nadal con el trofeo entre sus brazos.

Nishikori todavía está trabajando en su forma física para recuperarse, después de perderse el US Open en 2017 y el Australian Open de este año por un tendón roto en la muñeca derecha.

Como consuelo, el hoy No.22 puede sentirse satisfecho por haber superado a Tomas Berdych, Marin Cilic y Alexander Zverev en su camino a la final.

“Creo que he jugado bien esta semana, y cada vez me siento más cerca de mi mejor nivel”, dijo el jugador de 28 años.

El primer título de Nadal en Montecarlo ocurrió en 2005, cuando tenía 18 años (semanas después de haber conquistado también su primer título en Acapulco). Con cabello largo y playeras sin mangas, Nadal hizo su primera aparición en terreno monegasco dos años antes (2003), cuando venció a su compatriota Albert Costa en la segunda ronda (7-5, 6-3) y antes de caer ante el experimentado Guillermo Coria (6-7[3], 2-6) en tercera ronda.

2005 fue el comienzo de una ascendencia meteórica para Nadal al convertirse en el mejor jugador de canchas de arcilla de todos los tiempos, título que se justifica con los más de 50 títulos en esta superficie, incluyendo 10 coronas en Roland Garros.

“Este tipo de cosas no van a suceder para siempre. Yo sólo trato de jugar con toda la pasión y con toda la energía, concentración y amor por el deporte hasta que no pueda “, declaró Nadal, de 31 años. “Sé que el día para decir adiós está más cerca que hace 10 años”.

Teniendo en cuenta la facilidad con la que ganó el tercer Masters 1000 de la temporada y sin perder un solo set, la despedida parece aún muy lejana. Su nivel de perfección es algo de lo que otros deben preocuparse. Después de su semifinal ante Grigor Dimitrov, el español retrasó la conferencia de prensa para practicar unos minutos su drive.

“Sólo buscaba relajarme”, explicó Nadal. “Golpear algunas bolas con fuerza y ​​mover el brazo sin nervios”.

La victoria de Nadal también asegura que mantiene su primer puesto por delante de Roger Federer, además de llevarlo a 76 títulos en su palmarés.

“Poner otro trofeo en mi museo, en mi academia, va a ser algo grandioso”, aseveró. “Este es uno de los más importantes en términos de (mi) sentimiento personal”.

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