25 Febrero - 2 Marzo 2019

Aunque falta mucho para que la tan aclamada siguiente generación tome el mando del tenis mundial, Alexander Zverev dio el mayor golpe por parte de la nueva camada al vencer por 6-4 y 6-3 a Novak Djokovic, de 31 años, en la final de las Nitto ATP Finals de Londres.

Tras vencer a Roger Federer con autoridad en las semifinales del sábado, Zverev confirmó la mejor temporada de su aún núbil carrera al convertirse de en el ganador más joven de la Copa de Maestros desde que el propio Djokovic la reclamara por primera vez en 2008. También es el primer campeón alemán desde Boris Becker en 1995.

Este es el título más grande de mi carrera hasta ahora“, dijo Zverev, de 21 años. “Este trofeo significa mucho, todo, para todos los jugadores. Solamente tienes posibilidades de ganarla jugando contra los mejores jugadores. Cómo jugué hoy, cómo lo gané, para mí es simplemente increíble“.

Djokovic, que buscaba igualar con seis títulos a Roger Federer como máximos ganadores de la competición, llegó a Londres como el dominador de la segunda mitad de la temporada, ganando Wimbledon, Cincinnati, US Open y Shanghái, además de arrebatarle el No. 1 de la clasificación Rafael Nadal. Sin embargo, el duelo ante Zverev parecía un partido demasiado lejano para el serbio, quien admitió después que últimamente no ha gozado de la mejor salud.

Zverev, considerado desde su aparición en el circuito como el mejor de la llamada Next Gen, ya había presentado sus credenciales al ganar tres títulos Masters 1000 (Roma, Montreal y Madrid), pero sus repetidas decepciones en los torneos Grand Slam habían planteado dudas sobre si realmente tenía la capacidad para triunfar en los escenarios de mayor exigencia.

Parte de la transformación de Zverev en el último semestre se debe a la presencia de un especialista en la materia dentro de su equipo: Ivan Lendl. El ex tenista checo y ex No. 1, quien trabajó con Andy Murray en dos períodos y llevó al escocés a ser No. 1 mundial en la recta final de 2016, se unió a Zverev para trabajar en el verano y desde entonces el alemán ha fortalecido aspectos que anteriormente eran señalados como sus defectos dentro y fuera de la cancha.

Mi papá es el que me enseñó el juego de tenis“, dijo Zverev. “Obviamente, Ivan, con la experiencia que tiene dentro y fuera de la cancha, es increíble. Eso me ayudó, también, a jugar y ganar los dos partidos que acabo de jugar de forma consecutiva“.

Desde el inicio de Wimbledon y hasta hace un par de semanas, Djokovic parecía casi imparable, pero ésta fue una actuación insípida del nacido en Belgrado. Desde que perdió ante Marin Cilic en la final de Queen’s en junio, Djokovic solamente había perdido tres partidos, pero todos ellos ocurridos ante miembros de la joven generación: Stefanos Tsitsipas (Toronto), Karen Khachanov (París-Bercy), y ahora Zverev.

Zverev venció a Djokovic en su propio juego mientras derribaba a su oponente con la implacable consistencia de su golpeo de pelota. El alemán ejecutó su servicio de forma magistral, mostró disposición para atacar la red y golpeó sus voleas con confianza y precisión. En diferentes instancias del partido, Zverev rozó la perfección de su juego.

Imbatible en la fase de grupos y sin mayores apuros en la semifinal ante Kevin Anderson, Djokovic llegó a la final sin un solo quiebre en 36 juegos. Pero Zverev, regresando magníficamente, lo rompió en cuatro ocasiones. Djokovic cometió errores poco característicos, particularmente en las últimas etapas. La final fue un contraste de lo ocurrido durante el duelo que sostuvieron en el “round robin”, cuando Zverev ganó apenas cinco juegos.

Exactamente 24 horas después de que un sector de la abarrotada O2 Arena lo abucheara tras su victoria sobre Federer, Zverev fue merecedor de aplausos y ovaciones. El alemán resultó ser un campeón popular.

Zverev dijo que no sabía qué esperar de la multitud. “Ayer sentí que había hecho todo bien, para ser honesto, según las reglas y cómo debería haber sido, pero la reacción de la multitud no fue demasiado buena para mí“, confesó. “Hoy la mentalidad era que solo quería disfrutar estando allí, solo quería disfrutar compitiendo y jugando contra el mejor jugador del mundo“.

Ninguno de los jugadores había tenido problemas hasta que Djokovic sirvió a 3-4 en el primer set. Del 30-30 cometió dos errores consecutivos de derecha para dejar caer su servicio por primera vez. En el siguiente juego, Zverev produjo tres “aces” de forma consecutiva, conectó un golpe de derecha en su primer punto de set, pero convirtió el segundo cuando Djokovic golpeó más allá de la línea de base.

Las estadísticas al final del primer set reflejaron la extraordinaria actuación del servicio de Zverev en 38 minutos. El alemán dejó caer solo cuatro puntos en su servicio y concretó 21 tiros ganadores.

Djokovic estuvo de nuevo en problemas en el primer juego del segundo set. Un tiro ganador al servicio salvó el primer punto de quiebre de Zverev, pero en el segundo Djokovic perdió el típico punto en el que siempre se espera que él gane, mientras que su oponente trabajaba en una posición de fuerza antes de vencer a la derecha del serbio.

Zverev inmediatamente devolvió la iniciativa al dejar caer el servicio con su único juego suelto del partido, pero fue meramente temporal. Cuando Djokovic se desempeñó con 1-1 y 15-15, anotó un golpe de derecha al final de un rally de 27 golpes, el cual dio la impresión de haberlo dejado agotado. Jugando un “drop shot” muy riesgoso pero que logró concretar, en el siguiente rally indicó que estaba sintiendo el peso del partido y fue así como otra derecha le dio a Zverev un segundo quiebre.

Con 3-5 en el luminoso, Djokovic cayó 15-40 con un revés suelto, salvó un primer punto de partido con su servicio, pero luego vio a Zverev completar su victoria con un majestuoso ganador del revés en la línea. Zverev cayó al suelo en celebración antes de que Djokovic se acercara a abrazarlo.

Djokovic, quien dijo que Zverev merecía la victoria, más tarde respondió los cuestionamientos sobre si sus esfuerzos – extraordinarios en todos los sentidos – durante la última mitad del año lo habían alcanzado. “Tal vez un poco“, reconoció. “En lo que respecta a la salud, no he estado en las mejores condiciones en las últimas tres o cuatro semanas“.

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