Hay jugadores. Hay campeones. Y hay leyendas. Lo de Rafa Nadal (la mejor “cabeza”de la historia) es tan increíble como interminable. Porque, a los 32 años, tras 17 grandes, sigue teniendo ganas de luchar, pelear o, simplemente, realizar bien su trabajo desde su oficina: el court central de cualquier torneo. Sí, sí, ahora le metió pilas a algo impensado en el tenis: modificar el saque. Se sabe que el mallorquín no es tan alto como los Del Potro, Raonic, Anderson y compañía. Se sabe que da ventaja. Se sabe que es el golpe más difícil de cambiar. Excepto para él. Y así, aprovechó los más de 4 meses de su último partido oficial (semifinal del US Open ante Del Potro) para mejorar… Y mejorar, y mejorar.

En el portal oficial de ATP Tour se realizó una entrevista con el coach de Nadal, Carlos Moyá, y donde explica lo trabajado y las razones del cambio de la mecánica de servicio buscando hacer más daño y pensando en acortar los partidos para alargar su carrera.

“El cambio se basa en tres pilares. El primero, que cuando empieza a ejecutar el swing lleva la mano más rato por abajo, en lugar de levantarla lateralmente. El segundo, que en el momento de lanzar la pelota al aire no hace tanta flexión, aguanta mucho más el cuerpo arriba, bien erguido, en lugar de sentarse porque así pierde dinamismo. Y el tercero, que entra bien con la pierna derecha dentro de la pista tras caer”, describe el entrenador.

Sobre las causas de no haberlo cambiado antes, el ex número uno adujo que “hay cosas que veíamos desde hacía tiempo, pero por culpa de la rodilla y del pie no habíamos podido ponernos manos a la obra. En invierno ha estado más o menos bien, lo intentó, encontró continuidad y se sintió cómodo”.

Francisco Roig, el primer coach que acompañó al tío Toni, agregó: “Con el segundo saque la parábola que hace la pelota es ahora un poco diferente. No lleva tanto efecto, va más directa en este segundo saque. Puede tener un poco más de riesgo, pero también un poco más de ventaja: al rival le cuesta entender el movimiento de la bola porque le embiste más”.

Por último, sobre la expectativa de ver lo trabajado en las pistas, anunció: “Buscamos que haga más daño y que la bola le vaya un poco más rápida. Siempre habíamos tenido la sensación de que la pelota de Rafa iba rápida en el saque, pero al botar se frenaba un poco. Ahora, con un movimiento más fluido, perseguimos que la pelota bote y no pierda toda esa velocidad”.

Sucede en la Rod Laver Arena, la pista central del Australian Opn. A las cinco de la tarde (diría García Lorca) del jueves, Carlos Moyá se acerca a Rafael Nadal para corregirle la posición de su brazo izquierdo. El número dos del mundo está apurando los últimos minutos de su segundo entrenamiento del día ensayando el saque, un golpe renovado por pequeños ajustes técnicos que el tenista ha implementado durante la pretemporada.

Con muchas ganas de volver a competir y exhibiendo un saque nuevo, Rafa está de vuelta en la oficina. La fiera sigue trabajando.

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