Sonriendo bajo la sombra que provoca el sombrero charro, la pequeña Charlotte acaparó las miradas y lentes de fotógrafos mientras su mamá, Tatjiana Maria, celebraba el título de dobles femenil del Abierto Mexicano en 2018 junto a Heather Watson.

Fue el tercer título de dobles para la germana y el segundo tras el nacimiento de su hija en 2013. Aunque el título le valió un premio monetario y puntos para el ranking de dobles, el verdadero valor de la conquista de Maria en Acapulco fue algo que pocas tenistas pueden presumir: disfrutar el éxito junto a sus hijos.

Con los recientes casos de Victoria Azarenka (diciembre 2016), Serena Williams (septiembre 2017) y recientemente Elena Vesnina (noviembre 2018), actualmente hay cuatro jugadoras en el Top 100 que son mamás (Williams, Azarenka, Maria y Evgeniya Rodina [2012]), situación que merece todo el reconocimiento, pero que tiene como siguiente meta algo más complicado: volver a la senda del triunfo, en específico, ganar un Grand Slam. Y es que, a lo largo de la historia, sólo tres mujeres lo han logrado: Margaret Court y Evonne Goolagong en la década de 1970, y Kim Clijsters en el US Open de 2009.

En contraste, hay más de 20 jugadores en ATP Tour que son padres, y tal parece que dicha condición los motiva aún más para conquistar títulos. Roger Federer, por ejemplo, ha ganado 6 de sus 20 ‘majors’ desde el nacimiento de sus gemelas, Charlene y Myla, en 2009. Novak Djokovic, por su parte, ha logrado 8 títulos Grand Slam desde que se convirtió en padre de Stefan (octubre 2014).

El hijo de dos años de Victoria Azarenka, Leo, viaja con ella en el tour en medio de una estresante batalla de custodia que la obligó a alejarse del deporte entre 2017 y el primer semestre de 2018.

La ex número uno del mundo admite que cada momento que pasa lejos de Leo es difícil, mientras hace malabarismos con su programación de tenis y las responsabilidades de la paternidad. “Es difícil para mí porque programo todo a su alrededor. Trato de maximizar mi tiempo con él“, dijo la doble campeona del Australian Open (2012 y 2013).

Entonces, cuando está durmiendo, es cuando trabajo, y otras veces soy mamá a tiempo completo. Es más desafiante, pero no lo cambiaría. El equilibrio más difícil es poder pasar el tiempo lejos de mi hijo y estar bien si me tomo un tiempo para mí, lo cual es una lucha, porque realmente quiero pasar cada segundo con él“, confiesa la bielorrusa.

“Me siento culpable si me tomo 15 minutos para estirarme. Estoy tratando de correr hacia él y pasar cada segundo con él”.

En el caso de Tatjana Maria, la maternidad no fue razón para pensar en el retiro. La jugadora de 31 años pasó gran parte de su embarazo trabajando en su técnica de revés mientras entrenaba con su esposo y entrenador, Charles-Edoard Maria, en la cancha que tienen instalada en su casa de Palm Beach, Florida. Cuatro meses después de “un parto muy sencillo”, Tatjana regresó a las canchas.

Es un desafío intenso volver a la gira después de tener un bebé, pero uno que ella aprecia le ha dado a su hija una experiencia que espera que nunca olvide. “En general, dondequiera que vayamos, ella [Charlotte] dice:Es bueno aquí‘. Creo que a ella le gustan todos los lugares “, dijo María. “He hecho un libro de viajes y he escrito sobre todos los viajes que ha realizado desde que nació, de modo que cuando sea mayor pueda mirar hacia atrás y ver qué ha hecho y dónde ha estado. Es una gran experiencia para ella “.

Es evidente que Maria, quien aún desea tener “muchos hijos“, tiene la suerte de contar con el apoyo de varios miembros de su familia. Ayuda que le permite mantener su enfoque en el trabajo del día. ¿Qué pasa cuando no hay madres, hermanos y primos a quienes llamar? La tableta y sus diferentes aplicaciones es útil para las horas que pasan en las salas de espera de los aeropuertos y otros entornos controlados.

Tomemos el dilema de entrenamiento en la cancha, por ejemplo. Gracias a que la WTA permite a los entrenadores hablar con las jugadoras durante el cambio, esto puede presentar una situación cuando la hija de Maria se queda en las gradas, aunque sea por 90 segundos. “Le decimos que se quede en las gradas y espere a papá”, explica la alemana. “El cambio no es tan largo. Siempre puedes verla. Si está viendo una caricatura en el iPad, es mucho más fácil saber que se quedará en su asiento”.

Tatjiana Maria se retirará cuando su hija empiece la escuela o, como ella lo ha dicho, cuando tenga otro bebé. Cuando llegue ese momento, al menos tendrá los recuerdos, y para Maria, en particular, un álbum de recuerdos como el de su hija acompañándola en la cancha de Acapulco.

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