Un año, nueve meses y seis días. Nunca se habían hecho esperar tanto para enfrentarse Roger Federer y Rafael Nadal, y este domingo pusieron fin a ese lapso en la final del Swiss Indoors Basel. En el sorteo de saque se miraron como viejos conocidos, pero también como aquellos que buscan los pequeños cambios que el tiempo ha dejado en el aspecto del otro.

Uno más arrugado, tal vez. El otro estragado por las lesiones, seguro. Uno peleando por no dejar de ser y el otro matándose por volver a ser. La última vez que se vieron con una red como obstáculo entre ambos, había sido en el Abierto de Australia del 2014. A partir de ahí, Nadal disputó 120 partidos (93-27, más seis títulos), mientras que Federer disputó 141 encuentros (122-19, más 10 trofeos). Toda una vida pasa en 646 días.

Incluso sus juegos mutaron desde entonces: el suizo se reinventó la devolución-approach y el español, más flaco que en aquella noche australiana, se volvió amigo de los puntos rápidos. Pero a pesar de los cambios, este domingo dieron un nuevo espectáculo y demostraron que siguen siendo un clásico del deporte, así como lo han sido Muhammad Ali vs. Joe Frazier, Alain Prost vs. Ayrton Senna o Lionel Messi vs. Cristiano Ronaldo.

En la cancha central del Swiss Indoors Basel, los espectadores repitieron el mismo ritual en las gradas: aplaudir y sacudir la cabeza como diciendo no o, más bien, como diciendo esto no se puede creer. El resultado pasó a importar menos: mejor disfrutar de un passing de derecha en movimiento de Nadal (a 141 millas por hora), o de una volea a contrapié de Federer, o de un peloteo hasta de 15 golpes con toda la intensidad, o de un turno al saque de Roger de un minuto y 24 segundos.

39 minutos duró la primera parte en la que Federer desequilibró todo con una ruptura en el quinto juego. En el siguiente game defendió punto para quiebre con un passing shot de derecha en movimiento y resbalando sobre el asfalto. 16 tiros ganadores (contra seis), ocho puntos de 13 obtenidos en la net y tres aces fueron las estadísticas por las que Roger Federer se quedó con el primer set (6-3).

El segundo set fue una continuidad del primero: Federer intentó más y Nadal resistió lo que puso. Esa ecuación, sin embargo, le dio resultados en esta ocasión al español, que quebró en el undécimo juego y ganó el saque para llevarse el parcial a pesar de tener estadísticas inferiores: 6 tiros ganadores contra 20 y 0 aces contra 6. A su favor solo resultó la cantidad de errores no forzados: 7 para él y 14 para Roger.

El último set se definió en el octavo juego en el turno al saque del ibérico, que en el 40-40 hizo un error no forzado de derecha y no pudo salvarse en el siguiente punto. Roger solo tuvo que sostener su servicio para levantar los brazos, luego de sumar en total 44 winners, 12 aces y 23 de 34 puntos ganados en la red.

El suizo logró su sexto título del año y el séptimo en Basilea, además paró una racha de cinco derrotas consecutivas ante Nadal y puso 11-23 el historial entre ambos. La última vez que Roger había derrotado a Rafa fue en la final de Indian Wells 2012 (tres años, siete meses y 10 días). Una cosa está clara: el mayor ganador este domingo fue el público.

Fuente:ATP

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