Imparable. El último año de Novak Djokovic es prácticamente perfecto. Desde la pasada edición del Abierto de Australia se ha colado en la final de los 17 torneos que ha disputado. Y, en esta ocasión, un año más tarde ha completado un círculo perfecto con una nueva participación en la última ronda que le da derecho a pelear por el que sería el 61º título de su carrera. Además, desde Melbourne 2015 ha estado presente en todas las finales de Grand Slam que se han celebrado. Esta vez, logró su pase tras doblegar a Roger Federer por 6-1, 6-2, 3-6, 6-3 en dos horas y 19 minutos.

Las cifras del número uno del mundo son intimidantes en este inicio de temporada. El serbio ha ganado los once partidos que ha disputado entre el Qatar ExxonMobil Open de Doha, donde levantó la corona de campeón (5-0), y el Abierto de Australia (6-0), con cuatro triunfos sobre Top 10 por el camino hasta ahora en 2016.

En la semifinal de Australia, el discípulo de Boris Becker y Marian Vajda se encontraba al otro lado de la red con un jugador frente al que ha escrito 45 capítulos. Y esta vez logró deshacer la balanza que, hasta entonces, mantenía un equilibrio con empate a 22 victorias. De esta manera, Djokovic conserva un FedEx ATP Head2Head favorable contra sus tres grandes rivales: Rafael Nadal (24-23), Roger Federer (23-22) y Andy Murray (21-9).

Djokovic arrancó con un ace, una subida a la red, un passing paralelo con el revés y un nuevo saque sin respuesta. Así fue el primer juego –en blanco– del partido, suficiente para que demostrase su amplio abanico de posibilidades. Por si fuera poco, en sólo tres minutos ya amenazaba el servicio de Federer con dos bolas de break que no desaprovechó para escaparse en el marcador (3-0).

El número 3 del Emirates Ranking ATP logró frenar la sangría con su primer juego –también en blanco– con el servicio. Pero una amplia lista de errores no forzados del suizo (12) y una actuación impecable de Djokovic con su saque, con el que logró quedarse el 91% de los puntos con sus primeros, le permitieron encadenar un nuevo break y abrochar la manga inicial en sólo 22 minutos (6-1).

Novak siguió incomodando a Federer desde el resto y en el primer juego de la segunda manga, volvió a encontrar una bola de break, que esta vez sí salvó el helvético con tres puntos consecutivos. Pero la rapidez de piernas y la capacidad para superarle con un preciso passing cada vez que se acercaba a la red, eran argumentos suficientes para que Djokovic repitiese los mismos pasos del parcial inicial. Un nuevo quiebre sirvió para adelantarse (3-1).

Federer no hallaba la fórmula para incomodar a un jugador inspirado, capaz de conectar con las líneas en cada golpe desde el fondo, de poner la bola exactamente en el lugar elegido, de provocar el error en el rival una y otra vez. El de Belgrado había acelerado hacia la victoria y aún tuvo tiempo para sellar otro break. En menos de una hora, Djokovic mandaba dos sets a cero (6-2).

La Rod Laver Arena se levantó para levantar el ánimo al campeón de 17 Grand Slam en el inicio del tercer set. Y lo consiguió. Eso sí, lejos de intimidarse, el serbio continuó su nivel de agresividad desde el fondo y en el quinto juego se tradujo en forma de bola de break, la octava del encuentro para él. Sin embargo, Federer resistió con su servicio (3-2).

El helvético se mostró más suelto y empezó a discutir cada punto desde el fondo, a afinar su raqueta. Sólo un juego más tarde, sería el propio Djokovic el que tendría que afrontar sus primeras opciones de quiebre en contra y, a la cuarta, Federer firmó el break (4-2). El primer cabeza de serie en Melbourne rebajó sus números con el segundo servicio a un 33% y Federer lo aprovechó para recortar distancias, anotándose el tercer parcial (3-6).

Con el cierre del techo de la Rod Laver Arena, empezó la cuarta manga. Tanto Djokovic como Federer elevaron el nivel de juego e intercambiaron los peloteos más espectaculares del encuentro. Los servicios se impusieron hasta el octavo juego, en el que el serbio asestó el golpe definitivo al encuentro con un trabajado break (5-3). Con un juego en blanco que cerró con un revés a la red del suizo, Novak certificó su billete a la final con 33 golpes ganadores.

En su territorio fetiche, sobre el que ha levantado más coronas que en ningún otro major (2008, 2011, 2012, 2013 y 2015), Novak Djokovic buscará este domingo su sexto título en el Abierto de Australia. Sólo Andy Murray o Milos Raonic, que se juegan su pase a la final este viernes, le separan del undécimo Grand Slam de su carrera. Tantos como Bjorn Borg. Casi nada.

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