No era un espejismo. En cada puesta en escena en el Abierto de Australia reafirma que su nivel competitivo continúa en sentido ascendente en este inicio de temporada. De esta forma, Rafael Nadal ha ido escalando peldaños hasta colarse en los cuartos de final de un Grand Slam, algo que no ocurría desde Roland Garros 2015. Esta vez, el español derribó a Gael Monfils por 6-3, 6-3, 4-6, 6-4 en dos horas y 55 minutos.

El No. 9 del Emirates Ranking ATP dio un golpe sobre la mesa desde el inicio. En sólo 14 minutos ya mandaba 3-0, dominando 14 de los 20 puntos en juego. Marcaba el ritmo en los intercambios más largos ante un rival que en el primer set terminó con más del doble de errores que el español (17 Monfils, 8 Nadal). Aquel break inicial convertido en la primera oportunidad que se presentó bastó para cerrar el primer set (6-3).

El manacorense planteó el mismo guion en el segundo set, adelantándose con un nuevo quiebre inicial (2-0), pero esta vez el francés reaccionó para devolver el quiebre (3-3). Monfils aprovechó un débil 43% con el segundo saque en los tres primeros juegos para hacer daño al español. Pero Nadal volvió a morder y en blanco firmó su tercer break del partido (4-3). Encontró su mejor nivel desde el fondo con 10 winners y un 71% de puntos con su primer saque terminó el segundo set (6-3).

El partido estrechó las diferencias y entró en un cuerpo a cuerpo, sin prácticamente margen. Ni errores ni golpes brillantes. Pero tanto Nadal como Monfils eran capaces de conservar sus saques. El francés soltó el brazo para encontrar premio en forma de punto de break en el noveno juego y con un total de 18 ganadores abrochó el parcial a su favor (6-4). Y eso que tuvo que levantar un 0-40 cuando se disponía a cerrar el set.

El francés, que atravesaba el momento más dulce del partido, no desaprovechó para hacer daño al resto. Jugándose cada bola, elevando el listón de agresividad e, incluso, llegando a desesperar a Nadal que no encontraba la manera de resistir los continuos ataques de su rival. Así, se despegó 2-4 en el cuarto set. Pero el español logró apagar el fuego. Resistió cuando mejor estaba Monfils y se aferró a su filosofía: siempre una bola más.

Nadal dejó pasar la tormenta, entendió el momento y contratacó confirmando su quinto break del choque para recuperar la distancia (4-4). La lista de errores del francés continuó engorando (terminó con 64), mientras el español se mostraba cada vez más fiable. Con su sexto break en 17 oportunidades puso fin a un partido que le permite seguir soñando. Ya está entre los ocho mejores del Abierto de Australia.

Vuelve a ganar a un Top 10. A pesar de que Nadal presenta un contundente balance de victorias a lo largo de su carrera ante jugadores clasificados entre los diez mejores del mundo (141-77), acumulaba cinco derrotas consecutivas frente a un Top 10 hasta este lunes. Su victoria ante el No. 6 del Emirates Ranking ATP cortó de raíz una racha que se prolongaba desde su última victoria frente a Kei Nishikori en el Barcelona Open Banc Sabadell. En un Grand Slam no lo hacía desde la final de Roland Garros 2014 (d. a Novak Djokovic).

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