25 Febrero - 2 Marzo 2019

La fotografía utilizada para este artículo muestra a la jugadora que partirá como favorita para las WTA Finals 2018, Caroline Wozniacki, y a una jugadora que lamentablemente no podrá disputar el evento: Simona Halep.

Aunque hizo el esfuerzo durante las últimas dos semanas para recuperarse de los dolores que aqueja su cuerpo, Halep tuvo que anunciar su baja de Singapur y ceder su lugar a la holandesa Kiki Bertens, primera jugadora sustituta en la llamada “Race to Singapore”. Sin embargo, no todas son malas noticias para la rumana, pues a pesar de no competir este año en el mayor evento de la WTA, ha asegurado permanecer en la primera plaza del ranking por el resto del año.

Con Halep y Wozniacki clasificadas previamente y tras los resultados ocurridos en Moscú durante esta semana -última escala del WTA Tour antes de Singapur-, las ocho plazas serán ocupadas por Angelique Kerber, Naomi Osaka, Sloane Stephens, Petra Kvitova, Elina Svitolina y Karolina Pliskova. Cabe señalar que tras la derrota de Bertens ante Aliaksandra Sasnovich en Moscú, Svitolina y Pliskova sellaron su pase a Singapur.

A pesar de los problemas que ha presentado en el cierre de temporada, la ucraniana Svitolina logró la clasificación de última hora. Aun así, en medio de su baja de juego, logró llegar a semifinales en Montreal, cuartos en Cincinnati y ronda de 16 en el US Open. No tan malos resultados, pero si consideramos que en algún punto de la temporada llegó a estar en la lucha por el No.2 junto a Halep, el segundo semestre de Svitolina se vino abajo después de caer en la tercera ronda de Roland Garros ante Mihaela Buzarnescu. Después de fallar en la arcilla parisina, Svitolina no volvió a dar la impresión de ser contendiente a algún título.

No obstante, la ucraniana de 24 años sumó puntos en diferentes etapas de la temporada: cuartos en el Australian Open, bicampeonatos Dubái y Roma, y las instancias ya mencionadas del verano. Estos modestos resultados en realidad no pertenecen a una contendiente de élite, pero sí para clasificar a las WTA Finals.

Si Bertens, Anastasija Sevastova y Julia Goerges hubieran ganado dos o más partidos durante los Grand Slam, Svitolina estaría fuera de contienda en estos momentos.

En el lado opuesto de la moneda, la contendiente más notable dentro de las ocho clasificadas es la flamante campeona del US Open: Naomi Osaka.

Halep, Wozniacki, Kvitova, Kerber, Stephens y Pliskova en realidad no representan ninguna historia novedosa en el cartel de Singapur. Las primeras cinco han ganado ya títulos de Grand Slam y algunos de los torneos más importantes del tour. Pliskova, finalista del US Open en 2016, aún no cuenta con dichas credenciales, pero ha sido constante en los últimos años y su nombre es habitual en las rondas de cuartos de los grandes eventos. Si se ve desde una perspectiva diferente, la consistencia de Pliskova es admirable, sobre todo cuando muchas de sus compañeras se caracterizan por la inconsistencia.

Así, Osaka se erige dentro del grupo. Estrenando su palmarés en el Premier Mandatory de Indian Wells y añadiendo meses después la corona del US Open a su lista de primeros éxitos, Naomi Osaka se ha graduado como la gran estrella del circuito femenino en 2018.

Pero el ascenso meteórico al estrellato puede ser complicado. Las expectativas siempre serán altas. Las exigencias incrementarán y serán más complicadas. Más cuando el resto de las rivales cuentan con mayor experiencia. Si a este diferencial le agregamos las lesiones que persiguieron a la japonesa después de Indian Wells, su tarea en Singapur no será nada fácil. Kerber la derrotó en la tercera ronda de Wimbledon, partido que lucía prometedor en el papel, pero que la alemana supo resolver sin mayores problemas antes de hacerse con su primer título en el All England Tennis Club.

Nadie hubiera culpado a Osaka por no haber podido redescubrir la fórmula que la llevó a conquistar Indian Wells durante el segundo semestre de la temporada. Nadie habría señalado sus fallas en los torneos de arcilla. Se podría decir que Indian Wells era el gran éxito de 2018 para Osaka. La realidad de tener que respaldar un gran resultado es regularmente un reto para los jugadores jóvenes, tal y como ocurrió con Jelena Ostapenko en Roland Garros. El ajuste a nuevas realidades a menudo ocurre en el contexto de años y temporadas completas, no en periodos de seis meses.

En septiembre, Osaka mostró mucho sobre sí misma como jugadora de tenis al no solo ganar el US Open, sino también ganarlo con autoridad. Su partido contra Sabalenka – la otra jugadora que tuvo un ascenso meteórico hacia los encabezados de la WTA-, fue el detonante para encaminarla hacia la consumación de un sueño en Flushing Meadows. La forma en que Osaka manejó la tormenta de fuego que involucró a Serena Williams y Carlos Ramos en la final del US Open mostró que sus inmensas habilidades de raqueta se complementan con su madurez mental. Osaka creció mucho este año y, como resultado, pudo recoger dos de los trofeos más importantes del deporte en los extremos opuestos de la temporada.

Si Svitolina demostró que uno puede tener un desempeño inferior en comparación con las expectativas e incluso permanecer dentro del nivel más alto del deporte, lo hecho por Osaka en esta temporada es impresionante, no sólo porque despegó hacia el estrellato, sino porque ya estando ahí, supo lidiar con las interrupciones y descarrilamientos que comúnmente aquejan muchos atletas en su búsqueda para mantener la excelencia.

El escenario de las WTA Finals está listo y promete ofrecer una última gran contienda con las 8 mejores tenistas de la temporada desde el primer partido de la fase de grupos.

Grupo Rojo: Angelique Kerber, Naomi Osaka, Sloane Stephens y Kiki Bertens

Grupo Blanco: Caroline Wozniacki, Elina Svitolina , Karolína Plíšková y Petra Kvitová.

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