Con su dieta libre de gluten, su gusto por la meditación y su apetito por explorar los beneficios de la ciencia en su entrenamiento y tenis, Novak Djokovic bien puede ser considerado como el más moderno de los jugadores del tour. La noche del domingo 15, el serbio de 31 años demostró que también sabe de tradiciones cuando invitó cordialmente a Angelique Kerber a bailar durante la Cena de Campeones de Wimbledon.
Tal y como cuando invitó a Serena Williams a compartir la pista hace tres años, Djokovic dijo estar consciente de la tradición que el baile representa en la celebración final de Wimbledon, incluso cuando han transcurrido 42 años desde que Bjorn Borg y Chris Evert compartieron la primera pieza en 1976.
El ritmo de la música disco que acompañó el momento que Djokovic y Kerber compartieron sobre el escenario durante un par de minutos fue seguido por una ola de aplausos y porras por parte del público, quienes reconocieron así a los vencedores del torneo más importante del tenis.
Pero el conocimiento de Djokovic sobre las tradiciones va más allá, pues él mismo sabe que se ha ganado a pulso su lugar en la historia. Basta con saber que en los últimos 100 años solamente otros cuatro jugadores han ganado cuatro o más títulos en Wimbledon: Roger Federer (ocho), Pete Sampras (siete), Bjorn Borg (cinco) y Rod Laver (cuatro). A la vez, el campeón de 2011, 2014, 2015 y 2018 en el All England Tennis Club ha dado un paso adelante en la lista de máximos ganadores de torneos Grand Slam con su 13° trofeo, sólo detrás de Federer (20 títulos), Rafael Nadal (17) y Sampras (14).
Debido al hecho de que siempre ha sido uno de los jugadores más dedicados a su preparación, no hay razón para que Djokovic no aparezca entre la lista de los mejores, sobre todo si consideramos la longevidad de muchos jugadores de la época moderna. Djokovic, sin embargo, confesó que ni siquiera él mismo sabe cuál es su futuro a pesar de haber redescubierto su tenis en Wimbledon durante las últimas dos semanas. “Realmente no puedo saber qué pasará más adelante”, afirmó.
Aun así, Djokovic se ha convertido en el principal favorito para ganar el US Open, por encima de Roger Federer y Rafael Nadal. Con Andy Murray planeando su regreso definitivo en Flushing Meadows, el próximo Abierto de Estados Unidos será el primer evento que contará con la presencia del “Big Four” desde Wimbledon 2017.
Philip Brook, director de Wimbledon, dijo en la cena de los campeones que Djokovic se había convertido en “uno de los competidores más formidables que este deporte haya conocido” y le dijo: “Ha sido un privilegio ser testigo de lo mejor posible a través de estos campeonatos”.
De hecho, fue un regreso notable debido a los problemas del ex número 1 del mundo en los 22 meses que separaron sus últimas dos apariciones en finales de Grand Slam. Durante ese tiempo, Djokovic pasó por una crisis de motivación y confianza, se ocupó de asuntos personales extrajudiciales -de los que nunca habló en detalle en público- y sufrió una lesión en el codo que finalmente requirió una operación.
Tras superar su recuperación inicial en el Australian Open de este año y someterse a una cirugía, ganó solo tres partidos en sus siguientes cuatro torneos, comenzando en Indian Wells en marzo, y dio señales de parecerse más a su antiguo yo solamente hacia el final de la temporada de arcilla.
Djokovic, que volvió al puesto 10 en el ránking mundial, dijo que había aprendido a ser paciente. “Volviendo a febrero, cuando me operaron del codo, realmente estaba impaciente”, declaró. “Quería volver y competir lo más rápido posible. Yo quería salir a la cancha”.
“Sentía un poco de incomodidad y dolor cuando jugué Indian Wells y Miami. Seguí adelante, a pesar de que todos estaban en contra mía. Yo tomé las responsabilidades. No me podía imaginar estar ausente de la gira otros meses después de estar fuera por seis meses a fines del año pasado. Tuve que aprender las lecciones de una manera difícil”.
Cuando se le preguntó si alguna vez hubo momentos en los que se preguntó si nunca más volvería a la cumbre, Djokovic dijo: “Sí, absolutamente. Hubo varios momentos en los que me sentí frustrado y preguntándome si podría volver al nivel deseado o no. Pero eso es lo que hace que este viaje sea aún más especial para mí”.
Marian Vajda, el antiguo entrenador de Djokovic y quien se reunió con él durante la temporada de arcilla, dijo que no esperaba que el serbio ganara Wimbledon e incluso se sorprendió con su victoria en la semifinal ante Nadal. “Rafa mentalmente fue mucho mejor y venía de conquistar París, pero sucedió algo increíble en el quinto set”, dijo Vajda.
El entrenador de 53 años dijo que ganar Wimbledon este año fue la mayor sorpresa en todo su tiempo trabajando con Djokovic. “Pensaba que tomaría más tiempo, tal vez tres, cuatro, cinco meses, que tal vez el US Open sería el momento adecuado”, confesó.
“Novak se detuvo por seis meses. Si tocas el violín y te paras durante seis meses, no puedes reproducir ninguna canción. No tocó las canciones, y tienes que practicar, practicar, practicar hasta romper la raqueta, las cuerdas, todo y la rutina regresa. El cuerpo tiene memoria”.
Algo que quedará marcado por mucho tiempo y que ha sido señalado por las consecuencias que tuvo en las instancias finales fue la decisión de desempate en el quinto set. El hecho de que Kevin Anderson, el finalista derrotado, estuviera en la cancha durante más de seis horas en su semifinal contra John Isner el viernes, ciertamente pareció contribuir a su desempeño en la final ante Djokovic.
Mientras que el All England Club podría no querer seguir el ejemplo del US Open, donde los sets finales van a un desempate en 6-6, hay un apoyo creciente para un cambio en los desempates del set final a 12-12.
Wimbledon también podría reconsiderar su política para sembrar jugadores en el futuro. En particular, podría usar la fórmula que aplica para los hombres, que da un peso extra a sus actuaciones en césped en los últimos dos años, a las mujeres.
Otro tema a tratar será el hecho de reducir el número de sembrados en las competencias individuales de 32 a 16 el próximo año. Sin embargo, dada la cantidad de resultados sorpresa en las últimas dos semanas, durante las cuales las siembras y las clasificaciones mundiales a menudo han contado en vano, algunos podrían argumentar que se podrían eliminar las siembras por completo.
Para aquellos que podrían haber pensado que el tenis se estaba volviendo demasiado predecible, los Wimbledon 2018 han sido un recordatorio de la gloriosa imprevisibilidad del deporte.

Rafael Nadal, rey absoluto de Roland Garros

Imparable, inigualable, inolvidable. Rafael Nadal escribió otro capítulo en su extraordinaria historia el domingo al ganar su 11° título de…

Ver más